lunes, 16 de septiembre de 2024

Por qué, a pesar de lo que predican, los partidos de extrema derecha en Europa están en contra de los trabajadores

El análisis de los patrones de voto de los grupos de extrema derecha en ocho cuestiones estrechamente relacionadas con el bienestar de los trabajadores, como los salarios y los impuestos, demuestra que su retórica es hueca

En Estados Unidos y Europa, la extrema derecha se presenta a menudo como la defensora de los derechos de los trabajadores, la representante de los “olvidados” o de los “que han quedado atrás” en la era postindustrial. Argumentan que los votantes de clase trabajadora se están alineando masivamente con la extrema derecha porque “la izquierda” les ha traicionado. Además, se afirma que los partidos de extrema derecha se han desplazado hacia la izquierda en cuestiones socioeconómicas como los derechos laborales y han ocupado el espacio de los partidos socialdemócratas como los “nuevos partidos de la clase obrera”.

Este discurso ha calado, incluso entre las élites socialdemócratas de Europa. Sin embargo, lo cierto es que los trabajadores no están apoyando en masa a los partidos de extrema derecha, sino más bien a la derecha dominante y a los verdes. Y ahora, el estudio que acabamos de publicar demuestra que, aunque los partidos de extrema derecha hayan adoptado cierta retórica que tradicionalmente era de izquierdas, siguen apoyando políticas e iniciativas legislativas de derechas que son perjudiciales para los trabajadores.

Hemos analizado los patrones de voto de los grupos de extrema derecha en una serie de cuestiones socioeconómicas. En concreto, nos fijamos en los dos grupos de extrema derecha del Parlamento Europeo saliente (2019-2024): el grupo Identidad y Democracia (ID), ya disuelto, que incluye a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, y los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), dominados por el partido de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, Hermanos de Italia. También hemos analizado las iniciativas legislativas del partido Fidesz de Viktor Orbán en Hungría, que está a la cabeza de los nuevos Patriotas por Europa (PfE), el grupo que se formó este verano como sucesor no oficial del ID tras las elecciones europeas.

Nuestro análisis examinó los votos de todos los partidos de extrema derecha en ocho cuestiones relacionadas con los derechos de los trabajadores, entre ellas el pago a los trabajadores de un salario mínimo adecuado, la garantía de transparencia salarial, la oferta de períodos de prácticas de calidad y el establecimiento de un impuesto mínimo para las empresas multinacionales pactado a nivel mundial.

El análisis, realizado para el Instituto Sindical Europeo, muestra que, contrariamente a lo que la extrema derecha nos quiere hacer creer, y a lo que efectivamente cada vez se cree más, sus patrones de voto sobre las directivas de la UE propuestas no indican un posicionamiento favorable a los trabajadores en cuestiones socioeconómicas, y mucho menos un posicionamiento de izquierdas. Más bien al contrario: en prácticamente todas las ocho cuestiones que hemos examinado, el comportamiento de voto de la extrema derecha sugiere un posicionamiento indiferente, cuando no directamente hostil, hacia los derechos de los trabajadores. Un ejemplo llamativo es el claro rechazo a la transparencia salarial y la oposición a una directiva de la UE sobre salarios mínimos dignos y suficientes, principalmente entre los miembros del grupo ID.

Por otra parte, hemos constatado diferencias sustanciales en los patrones de voto de los partidos de extrema derecha, en marcado contraste con la disciplina de voto de otros grupos políticos en el Parlamento Europeo. Mientras que la mayoría de los grupos políticos votan casi unánimemente en cuestiones socioeconómicas, los dos grupos de extrema derecha (en particular el ECR) suelen estar bastante divididos.

Por ejemplo, sobre las propuestas de un tipo mínimo del impuesto de sociedades en toda la UE, que apoyó el 92% de los eurodiputados, los de ID y ECR se mostraron muy divididos. Mientras que tres partidos de ID votaron en contra de la directiva, entre ellos Alternativa para Alemania (AfD), tres votaron a favor y dos se abstuvieron. En el ECR, la mitad de sus 10 partidos de extrema derecha votaron en contra, cuatro se abstuvieron y sólo uno votó a favor.

La escasa disciplina de voto dentro de los grupos indica que las cuestiones socioeconómicas no son un tema central para la extrema derecha. Curiosamente, el comportamiento general de voto de Fidesz en Hungría no encajó en ninguno de los grupos, y en general fue ligeramente menos reacio que otros partidos de extrema derecha a la idea de establecer un impuesto mínimo para las multinacionales en toda la UE.

Llama la atención que los partidos de extrema derecha del sur de Europa, como la Liga (ID), los Hermanos de Meloni de Italia y la Solución griega (ECR), hayan tenido un voto menos hostil en cuestiones que favorecen los derechos de los trabajadores que sus pares en el norte de Europa. Los Demócratas Suecos, el Partido Popular Conservador Estonio y el Partido Popular Danés han tenido un voto más hostil, sin duda en contra de los sólidos derechos de los trabajadores que ya existen en sus países.


Aunque nuestro estudio evidencia que el ECR pone más el foco en cuestiones socioeconómicas que los miembros del ID, la gran diferencia en los patrones de voto de los partidos de extrema derecha, así como su escasa disciplina de voto, confirman que los derechos de los trabajadores no son una prioridad en su agenda. Esto contrasta con cuestiones que sí son prioritarias y centrales en su agenda y discurso, como la migración y las peticiones de asilo. Ambos grupos apelan de forma unánime a una “fortaleza europea” que pueda frenar la llegada masiva de migrantes y solicitantes de asilo.

En resumen, aunque la extrema derecha afirme defender los derechos de los trabajadores con una retórica cada vez más “de izquierdas”, lo cierto es que se constata, al analizar su patrón de voto, que siguen socavando sus derechos. Nuestra investigación no sólo demuestra que la imagen de la extrema derecha como defensora de los trabajadores es generalizadora en el mejor de los casos, y errónea en el peor; también nos recuerda que no sólo debemos fijarnos en lo que dice la extrema derecha, sino también, y lo que es más importante, en lo que hace. Y no cabe duda de que la extrema derecha ataca a los trabajadores, y que está escorada a la derecha no solo en materia de asilo e inmigración sino también en cuestiones socioeconómicas.


Cas Mudde es profesor de la cátedra Stanley Wade Shelton UGAF de Asuntos Internacionales en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, y autor de La ultraderecha hoy. Gabriela Greilinger es estudiante de doctorado en la Universidad de Georgia.

Traducción de Emma Reverter

viernes, 9 de agosto de 2024

LOS PLAZOS EN EL PROCEDIMIENTO DE CONTRATACIÓN ABIERTO.

LOS PLAZOS EN EL PROCEDIMIENTO DE CONTRATACIÓN ABIERTO.

Los plazos en el procedimiento de Contratación Abierto. Distintas fases.


Presentación ofertas:

En los procedimientos abiertos sujetos a regulación armonizada: el plazo para presentar proposiciones no será inferior a 35 días naturales desde publicación anuncio (artículo 156.2 LCSP). Si se acepta presentación electrónica se podrá reducir a 30 días (artículo 156.3 LCSP).

En el resto de abiertos: el plazo no será inferior a 15 días naturales, contados desde el día siguiente a la fecha de publicación del anuncio (artículo 156.3); en lo de obras en concreto tendrán que mediar 26 días naturales (artículo 156.4)

Apertura por la mesa de proposiciones:

Plazo máximo de 20 días naturales desde la fecha de término de presentación de ofertas. El plazo se entenderá cumplido cuando se haya abierto el primero de los sobres o archivos electrónicos que componen la proposición (artículo 157.3).

La apertura del sobre de oferta económica se hará en acto público salvo cuando se prevea se puedan emplear medios electrónicos (artículo 157.4).

Adjudicación (artículo 158):

Si el único criterio de selección es el precio: plazo máximo de 15 días naturales desde el día siguiente a la apertura de proposiciones.

Si hay pluralidad de criterios o uno único que sea el de menos coste del ciclo de vida: plazo máximo de dos meses a contar desde el día siguiente a la apertura de proposiciones salvo que se hubiera establecido otro plazo en el Pliego de Cláusulas Administrativas.

Si hay varias aperturas independientes de sobres o archivos electrónicos, el plazo se computa desde la apertura del primero.

Estos plazos se ampliarán 15 días más en el caso del 149.4 de la LCSP ( se incurra en baja anormal y desproporcionada y haya que acudir al trámite de justificación de la misma).

La consecuencia del incumplimiento de estos plazos en la adjudicación es que el licitador tiene derecho a retirar su oferta y a la devolución de la garantía provisional si existe.

Documentación justificativa tras adjudicación (artículo 150):

Se requerirá al licitador que haya presentado mejor oferta para que en el plazo de 10 días hábiles a partir del día siguiente al requerimiento, para que presente la documentación justificativa (de los requisitos previos, artículo 140.1 a, b, y c) y para constituir la garantía definitiva, si la hubiera. Se adjudicará el contrato en los 5 días hábiles posteriores a la recepción de dicha documentación.

Resolución y notificación de la Adjudicación (artículo 151):

Deberá ser publicada en el perfil del contratante en el plazo de 15 días naturales e indicarse en la misma los recursos posibles y el plazo en que deberá formalizarse el contrato. Deberá notificarse por medios electrónicos.

Formalización de los Contratos (artículo 153):

Si el contrato es susceptible de recurso especial, la formalización no podrá efectuarse antes de que transcurran 15 días hábiles (que es el plazo para interponer el recurso) desde la notificación de la adjudicación. Una vez transcurrido dicho plazo, se requiere al adjudicatario para que firme el contrato en los 5 días naturales al siguiente a ser requerido para ello.

En los restantes casos, la formalización del contrato deberá efectuarse no más tarde de los 15 días hábiles siguientes a aquel en que se realice la notificación de la adjudicación.

Si por causas imputables al adjudicatario no se formaliza el contrato en plazo, se le adjudicará al siguiente licitador por el orden en que hubieran quedado las ofertas.

Anuncio formalización de los contratos (artículo 154):

En un plazo no superior a los 15 días naturales tras el perfeccionamiento del contrato en el perfil del contratante. Si el contrato está sujeto a regulación armonizada deberá publicarse también en el “Diario Oficial de la Unión Europea”.

La adjudicación de los contratos basados en Acuerdos Marco, ya perfeccionados, se publicará trimestralmente dentro de los 30 días naturales siguientes al final de cada trimestre.

martes, 2 de julio de 2024

Ustedes perdonen. Votan ultra porque les gustan los ultras.


Nos abruma Francia, nos abruma Estados Unidos. Cada voto a Marine Le Pen, y son muchos millones, ya lo han visto, es una pequeña herida en nuestra conciencia de demócratas. Ahí tienen los resultados de las elecciones francesas, victoria histórica de la ultraderecha. Habrá que esperar al domingo próximo, porque el Nuevo Frente Popular aguanta. Empieza ahora el frenesí de las alianzas. ¿Dónde se situará Macron, por ejemplo? Lo dicho, a esperar. Pero vayamos un poco más allá. Ya sabe el Ojo que la moda es culpar a los partidos actuales, a los políticos que rigen los países europeos de este auge de la extrema derecha. No han hecho nada, son unos inútiles y bien merecido se lo tienen. Pero es una tesis de vuelo más bien gallináceo. Porque si uno está en contra de la política tan de derechas de Macron, caso que nos ocupa, lo lógico sería votar a algún partido de izquierda, el revés de la trama, que en ningún mapa del comportamiento electoral está señalado que haya que votar, ay, qué dolor, a la extrema derecha reaccionaria y xenófoba de la Agrupación Nacional. Eso van a hacer, por ejemplo, en el Reino Unido, donde el moderadísimo laborismo parece una guerrilla revolucionaria frente a un partido conservador echado al monte de la locura.

Para clarificar el panorama. Los franceses que han votado Le Pen es porque quieren Le Pen, no porque odien a Macron, a Bruselas o a la Agenda 2030, que se supone que también. ¿Suena feo? Pues qué le vamos a hacer. Quiero decir que quien elige la papeleta de Vox es porque le gusta Abascal, aplaude sus políticas deleznables y es tan reaccionario como él. Porque en el colegio electoral puede optar entre izquierda o derecha, más o menos moderada, pero se decanta por la extrema derecha pura, dura y vociferante. Grita el gran hombre las barbaridades que nos esperan si gobiernan, y a sus votantes les encanta el plan. Y no hablemos de los 800.000 de Alvise. La culpa, digámoslo, no es de Sánchez ni de las feministas ni de Podemos. La razón de esa deriva se encuentra en este neocapitalismo feroz que nos come, embutido en unos medios y unas redes sociales aberrantes, que nos conduce a la irracionalidad de votar a los enemigos de la inteligencia y los sentimientos decentes.

Ocurre también en Estados Unidos. ¿Alguien duda de que Joe Biden es un político honesto, que cree en la justicia social, que ayuda a los sectores más desfavorecidos, y que así lo ha demostrado durante los años de su gobierno? Por el contrario, ¿hay alguien en la sala que no sepa que Trump es un dirigente soez, estrafalario, mentiroso, que va a apoyar sólo a los ricos, que va a acabar con cualquier atisbo de política de entendimiento, interna y externa? Mismo razonamiento que el anterior: le votan porque les gusta, porque son tan cafres como el magnate que produce bulos como una metralleta y a los que no afecta que sea un tipo condenado por varios delitos un tanto repugnantes. Ya, ya se sabe que hemos visto a un Biden terrible en el debate de la CNN. Ésa es otra discusión y nos lleva a la incomprensión, al menos desde esta pequeña atalaya española, de entender cómo es posible que un país como Estados Unidos, más de 330 millones de habitantes, primer PIB del mundo, sea incapaz de encontrar unos candidatos mejores para presidir su país que a un energúmeno como Trump y a un anciano doliente como Biden.

Pero volvamos a los motivos de tanto voto ultra. Sería de mucho mayor provecho que los intelectuales que se ocupan de la cosa pública estudiaran de verdad cómo funcionan esos métodos de alienación, descubrieran qué busca el votante en el triunfo de esos ultras a los que vota, qué espera que le proporcionen, bienes materiales o inmateriales, a él y a los suyos, en lugar de culpar una y otra vez a los demócratas liberales o a los socialistas por serlo. Las políticas de las socialdemocracias durante las décadas que siguieron a la II Guerra Mundial sacaron de la miseria a millones y millones de europeos, masacrados por esa barbarie que desató aquel ultraderechista, Adolf Hitler, de tan odioso recuerdo, pero votado por los alemanes, como recordarán, secundado por Mussolini, Franco o Salazar, a los que esos nuevos votantes quieren retirar ahora, cuando menos, del museo de los horrores. Hoy mismo la sociedad europea, desgracias y agravios evidentes, ofrece un mundo bastante decente a sus ciudadanos. ¿Errores de Bruselas? ¿Fallos en Francia, España, Italia, Alemania en política de juventud, empleo, vivienda? ¿De igualdad social? Claro. Y es obvio que los partidos establecidos deben redoblar sus esfuerzos. Aquí ya lo hemos dicho hasta que se nos ha caído la lengua al suelo de tanto repetirlo. Pero hagan el favor de retirarse al rincón de pensar un momento, si es que saben hacerlo y cuentan con dicho refugio, y díganme qué soluciones de verdad ofrece esta ultraderecha que nos agobia a esos problemas reales. ¿Echar a los extranjeros que cuidan a nuestros niños o ancianos y friegan nuestros suelos? ¿Desregular los mercados financieros? ¿Fomentar la competencia de salvajes capitalistas, te devoro porque puedo, te echo de tu barrio porque tengo dinero para comprar tu casa? Mejor los colegios para los curas y las monjas, las clínicas para las multinacionales, hágase usted un plan de pensiones con ese banco que tanto le quiere. Entonces, una vez más, ¿por qué les votan? ¿Dónde están las claves? Y no, no quiero oír de nuevo la cantinela del desencanto. Nadie, absolutamente nadie, le obliga a usted a votar a Vox. Si lo hace, es porque esa es su santa voluntad, no culpe a Óscar Puente ni a Yolanda Díaz. ¿Está usted en su democrático derecho de hacerlo? Pues claro, faltaría más. Pero entonces, las reclamaciones al maestro armero.

¿Tiene el Ojo el día teórico? Pues sí, ¿pasa algo? Pero si no les gusta, podemos bajar al barro cotidiano y hablar, qué pereza, del Consejo del Poder Judicial o de esa madeja imposible de desenredar que es la política en Cataluña. Del primer caso, destacar algún aspecto gracioso, como esa dicotomía de la derecha, y la prensa a su servicio, mande usted, don Alberto, o doña Isabel, que de todo hay, que afirma al tiempo que Sánchez es un malvado y maquiavélico dictador, sátrapa, dicen, que quiere nombrar sólo a jueces de su cuerda, y al tiempo es el ingenuo bobón al que Feijóo ha embaucado como a un tonto de capirote, te hemos engañado como a un chino, que dicen ellos, siempre tan respetuosos con las minorías. ¿Verdad que es divertido ver los equilibrismos de los señoritos, cuando en verdad lo que ha ocurrido es que Pedro Sánchez dijo o firman ustedes o me hago un rosario con sus dientes de marfil? Y el líder del PP vino, firmó y rubricó. Se acabaron cinco años de boicot insultante. Quizá habría que deducir de este sucedido que Feijóo ha entendido, la vida es dura, que hay Sánchez para rato y a lo mejor conviene modular la oposición.

Cuentan que Núñez quiso también sacudir un sopapo a su queridísima amiga y compañera de partido Isabel Díaz Ayuso, conocida en las terrazas madrileñas como la reina del vermú, opuesta notoriamente a la firma, que de pura embriaguez de autoconfianza protagonizó esa misma semana la patochada de la medalla a Milei, qué risa, cómo hemos visto hacer el ridículo a politiquitos y empresarios de medio pelo, que se creen las bobadas, o maldades, como quieran calificarlas, de ridículos gurús de ridículas fundaciones ultraliberales, engrasadas, eso sí, con abundantes miles y miles de euros de ignota procedencia. Ya saben, lo explicaba Don Mendo, que las siete y media es juego vil, que el no llegar da dolor, más ¡ay si te pasas! ¡Si te pasas es peor! Para hacer tales astracanadas y ganar el envite tienes que haber logrado antes dos cosas importantes. La primera, contar con la confianza y el apoyo de tus pares y, en segunda, tener en la lona al enemigo al que quieres derribar. Ni una ni otra. Dista mucho Ayuso de contar con la adhesión de los otros jefes de su partido, y Feijóo todavía es demasiado enemigo para la pizpireta chulakari. Sonoro, estrepitoso el fracaso. Eviten a este plumilla referirse a defraudadores a Hacienda y otros especímenes de la fauna que rodea a la interfecta.

Y qué decir de Cataluña. Por lo pronto, y como se esperaba, la rebelión del Supremo, –¡ah, los amigos Llarena y Marchena, carne de nuestra carne!– para negar la amnistía a Puigdemont y otras decisiones de similar empaque. Ya leerán aquí las doctas palabras sobre estos desmanes judiciales de Pérez Royo, Martín Pallín o Urías, siempre por encima de las consideraciones que pueda hacer el Ojo. La guerra anunciada, esa es la baza jugada a fondo por el PP, ya está encima de la mesa. A bayoneta calada. Estamos en los inicios de un enfrentamiento brutal, en el que quizá tenga que intervenir Europa. Mientras, los partidos independentistas van a su aire, como si vivieran en un mundo paralelo. Esquerra sigue en su laberinto y Junts allí, al fondo, agazapado a la espera de no se sabe qué giros del destino. Veremos qué sale de esos encuentros entre Puigdemont y Junqueras. ¿Illa o nuevas elecciones? El Ojo, como todo el mundo, nada sabe y sólo puede apostar, pura osadía: Illa, president, apoyo externo de Esquerra y bronca monumental con el PP por la financiación.


Queda, en este repaso semanal, mencionar, aunque sólo sea de pasada, esa esperada catarata de regeneración democrática, en especial la dedicada a los medios de comunicación, que conoceremos en su integridad el próximo día 17. ¿Cuesta al Gobierno hacer una cosa sensata? Pues ya verán venderla.

Adenda. Erramos mucho. Y también en cómo atajar la llamada violencia de género. Qué horror de fin de semana, mujeres y niños asesinados por hombres enloquecidos. Algo funciona mal, muy mal, porque alguna de las víctimas ya había denunciado a su pareja. Para frenar este desastre no nos pueden faltar medios ni dinero. Este país, nos dicen las macrocifras, va como un tiro. Que se note. Y por favor, callen la boca los gobiernos autonómicos del PP con Vox, tan distantes y mezquinos ante tanto dolor. Vergüenza da oír o no ver a los cargos electos de Vox en las muestras de condena. Volvemos a lo mismo: ¿por qué carajo les ha votado usted?

jueves, 6 de junio de 2024

Cuando vinieron a buscar a los que no eran como yo, guardé silencio.

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Martin Niemöller

martes, 28 de mayo de 2024

Esa olla podrida de la derecha y la ultraderecha (José María Izquierdo)

Conviene, pues, que repasemos el ideario de los partidos de extrema derecha de camisa negra, que la derecha de camisa blanca y corbata quiere meter en la lavadora, para que sepamos lo que vale un peine. Meloni, Le Pen, Abascal, Urban, el holandés Wilders, el portugués Ventura y otros varios proponen acabar con la Unión Europea como la conocemos


Se entiende muy bien que nos tenga ocupados, y mucho, la lectura puramente española de los resultados de las elecciones europeas del próximo 9 de junio. Lo primero, la pugna PSOE-PP, pero también saber qué escaños obtendrá Sumar y cuántos Vox, amén de los pezqueñines, relevantes por motivos variados. Elegimos en España 61 de los 720 eurodiputados en liza. Dicen las encuestas que el PP tiene más posibilidades de ganar, pero los socialistas se acercan metro a metro, día tras día. Y sí, repetimos, estaremos muy atentos a este recuento y sus evidentes consecuencias. Es verdad que las elecciones europeas nos han importado más bien poco en otras convocatorias, pero en esta ocasión debemos atarnos los machos, cruzar los dedos y el que crea en dioses, que rece. Un fantasma recorre Europa que nos hiela la sangre, por empalmar frases hechas. El futuro del continente, y con él nuestro porvenir, puede cambiar casi de la noche a la mañana. Porque es cierto, no hay más que mirar en derredor, que la extrema derecha, junto a la derecha débil y vergonzante, amenaza con segar muchas de las conquistas que tanto nos ha costado conseguir para hacer de esta Europa un lugar privilegiado -con desigualdades e injusticias sangrantes, cómo negarlo- para la vida en común de más de 450 millones de seres humanos.

Una extrema derecha que se extiende como una mancha de aceite -vaya día que lleva el Ojo de metáforas viejunas- por todo el continente hoy, además, no ya con la benevolente mirada, en ocasiones hasta concupiscente, de la derecha de toda la vida, esas señorías liberales o cristianodemócratas que miraban por encima del hombro a los ultraderechistas, gente vociferante y sin educación que no sabían comer las rillettes de conejo. Ahora ya están sentados a la misma mesa, aquí a mi lado, señora Le Pen, éste es su sitio, señora Meloni, qué gusto tenerle tan cerca, señor Abascal. Sus ídolos ya no son Winston Churchill o Helmut Kohl, ni tan siquiera Jacques Chirac o Giulio Andreotti, menudos pájaros todos ellos, pero al fin y a la postre, hechos de otra pasta. Hoy les encantan gañanes como Trump o Milei, payasos de la nada y destructores de cualquier vestigio de vida inteligente. O solidaria. O democrática. Es el clasismo de la derecha de toda la vida trufado de morcilla y mortadela. Donde antes había una cierta finura intelectual, ahora hay brutalidad y terca ignorancia. Unidos por el miedo a perder privilegios, han formado una coyunda antinatura que a la larga les resultará dramática. ¿Frases hechas? Están criando cuervos y les sacarán los ojos.

Vean, por ejemplo, el caso español, para qué irnos más lejos si aquí tenemos la muestra bien cerquita. ¿Qué les pareció esa fallida concentración del domingo, exhaustas las fuerzas reaccionarias del PP, tan poco dadas a los esfuerzos excesivos, que ya está bien de exigencias? Pues sí, exacto, una patochada ridícula. Sobre todo, porque su gran timonel, el señor Alberto Núñez Feijóo, tiene menos atractivo que un helado derretido. Además, piensa poco. Y mal. Ya le dijeron sus propios analistas, insisto, los suyos, que fue un enorme error conformar los gobiernos de coalición con Vox antes de las elecciones del 23J. ¿Qué mejor regalo a Sánchez para que éste llenara su campaña con lo obvio, la alianza del PP con la extrema derecha? Pues ahora, lo mismo, aquello del animal y la piedra. Nos gusta la señora Meloni, ha gritado el muy desahogado, por qué no nos vamos a arrejuntar en el Parlamento Europeo, si somos carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre. Y responde Sánchez, atónito ante la dádiva, lo que decíamos, lo doblamos: ultras todos, votar Feijóo es votar extrema derecha. Quiere Núñez presumir de fino estilista abonándose a la tesis del líder europeo de su formación, Manfred Weber, hozando de lleno en la extrema derecha, o a los devaneos de la funambulista Úrsula von der Leyen, pero las cosas hay que hacerlas con menos torpeza, y no como un auténtico patán.

Y si alguien les faltaba en la fiesta, está la reina del vermú, desatada ante las consecuencias de sus mentiras y el amigo íntimo defraudador, tan tosco en sus delitos como en sus dificultades para calzarse una peluca, que miren ustedes la poca chicha que tiene la cosa. Isabel Díaz-Ayuso es en sí misma una ultra feroz, que mejor, mucho mejor, estaría en Vox -si no más allá- que en la capilla de la calle Génova, que buena parte de sus dirigentes sudan colonia. Lleva días de procesión por la prensa adicta, con entrevistas repugnantes de sus cortesanos de El Mundo o de OKDiario, Eduardo Inda siempre al servicio de lo peor de cada casa. Las señas de identidad de la osada son el insulto, la chabacanería, la grosería, la ignorancia política e histórica absoluta, ni sabe de nada ni acierta nunca. ¿Habla la indocta de Hamás? ¿Conocerá algo, siquiera un resumen del Reader’s Digest de la historia de la región? ¿Se atreve a mencionar a ETA ante los cientos de socialistas que han sufrido en sus carnes -tanto como los del PP, claro- la violencia ciega y asesina de la banda terrorista? Es su estilo pura bazofia, heredera de los modos de José María Aznar y Esperanza Aguirre, vean ustedes qué insignes gurús sigue, filtrados sus sabios conocimientos por la ordinariez y la insolencia del ínclito Miguel Ángel Rodríguez. ¿Aplauden algunos sus desplantes? Y los del Bombero Torero. Ya ven qué mérito.

A veces se tiende, de manera un tanto superficial, a entender que ligamos a la derecha con la ultraderecha, al PP con Vox, por sus exabruptos, por sus lenguajes tabernarios cada vez más coincidentes, por el estilo zafio de sus portacoces, que decíamos hace años. Pero no es este el aspecto más importante de ese paralelismo, de esa imbricación. Ojalá fuera sólo eso, una mera coincidencia en las formas. No, no. Es que se coordinan en el fondo, en la ideología, en las ideas políticas, culturales y en las recetas económicas, amantes a muerte del neoliberalismo más feroz. Retrógrados, xenófobos, ultraconservadores en lo social, ultracapitalistas en la economía.

Y ése, no tanto sus vacuas bravuconadas, es el peligro real. Van a imponer, si ganan, medidas salvajes en materia de inmigración, como ya hace la admirada Meloni del subyugado Feijóo, mandando a los indeseables a Albania. O como Sunak, ahora fuera de la UE pero en línea ideológica, lo hace a Ruanda. Habrá restricciones en el aborto, en las políticas ante el colectivo LGTBI. ¿Les contamos qué pasa en Hungría? Sin olvidarnos de las implicaciones en el resto de derechos civiles, ellos que tanto claman ante la dictadura de Sánchez y aplauden con las orejas las vergonzosas intromisiones de la lideresa italiana en la RAI.

Conviene, pues, que repasemos el ideario de los partidos de extrema derecha de camisa negra, que la derecha de camisa blanca y corbata quiere meter en la lavadora, para que sepamos lo que vale un peine. Meloni, Le Pen, Abascal, Urban, el holandés Wilders, el portugués Ventura y otros varios proponen acabar con la Unión Europea como la conocemos. Muchos querríamos que fuera de otra forma, más democrática, más social, más justa. No sé si se logrará con la correlación actual de fuerzas entre izquierda y derecha. Lo que el Ojo sí sabe es que con ese conglomerado de ultratumba al mando -¡qué horror!- todo será peor. Mucho peor.

También respecto a Israel y el genocidio en Gaza, tiene razón Margarita Robles, con Netanyahu cada vez más enloquecido a la par que aislado internacionalmente. Y cuidado con Ucrania y las carantoñas con Rusia de algunos de los líderes de la ultraderecha que aquí hemos mencionado.

Otro día hablamos de las miserias de los partidos tradicionales, también del PSOE, y de las tareas que siempre prometen, pero que cumplen poco. Atención especial a la juventud, empleo, salarios y vivienda, porque sufren como perros. Y eso son votos, muchos votos, que se escapan, dolidos, amargados, hacia la extrema derecha rebosante de falsas y trapaceras promesas.

Adenda. Tentación de hablar de Felipe González y su macabra aparición en El Hormiguero. Pero dejemos las naderías y vayamos a lo mollar. El jueves se aprobará la ley de amnistía. Bien. Sepan que a partir de ahora son los jueces, malmetidos desde el inicuo Consejo del Poder Judicial, y siempre bajo el sobrevuelo del todopoderoso Tribunal Supremo del inefable Manuel Marchena Gómez, quienes manejarán los hilos del proceloso paso de la norma por los Tribunales. ¡Ah, los ilustres jueces, inmensas praderas de inmunidad ante su proceder! ¿Ven a García Castellón? ¿O al magistrado Juan Carlos Peinado, brusco salto a la fama, aquí estoy yo, eminentísimo jurista? Que el Gobierno sepa cómo hacer frente a la línea Maginot de togas y birretes. Pero si saben algo de historia, pueden preguntar a la preclara doctora Ayuso, recordarán que los alemanes se buscaron la vida y hallaron otras vías para adentrarse en Francia con la facilidad del cuchillo entrando en la mantequilla. ¿Conoce Bolaños las maniobras tácticas para burlar tan férreas defensas? ¡Preparados, listos, ya!

viernes, 17 de mayo de 2024

PSOE y Sumar acuerdan impulsar las medidas sociales del acuerdo de coalición ante la ausencia de presupuestos

PSOE y Sumar han celebrado este jueves la primera reunión de seguimiento del acuerdo de coalición, que los de Yolanda Díaz habían solicitado en varias ocasiones en los últimos meses. En el encuentro, que se ha extendido varias horas, ambos partidos han coincidido en impulsar las medidas sociales comprendidas en el pacto que suscribieron de cara a la investidura, según el comunicado que han difundido al finalizar. También han aprobado crear un grupo de trabajo para “desarrollar medidas de regeneración democrática”.

“Durante la reunión se ha constatado la buena salud de la coalición. El encuentro ha servido para impulsar el cumplimiento del acuerdo del Gobierno progresista de coalición, especialmente de las medidas sociales ante la ausencia de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2024”, reza el comunicado en el que ambos partidos han constatado la “buena salud de la coalición”.

Hace meses, en febrero de este año, el entonces coordinador ejecutivo de Sumar, Josep Vendrell, y el portavoz de esa formación y ministro de Cultura, Ernest Urtasun, enviaron una carta a al Partido Socialista en la que solicitaban la creación de una comisión de seguimiento del acuerdo de coalición que sellaron ambas fuerzas en noviembre.

En esa misiva, Sumar conminaba a los socialistas a celebrar una primera para elegir a los miembros de esa comisión como primer paso. En el acuerdo de coalición estaba contemplado que esta comisión se crease dentro de los 30 días de la conformación del Gobierno, por lo que esta primera reunión se ha celebrado finalmente con varios meses de demora.

En la reunión de este jueves, celebrada en el Congreso de los Diputados, han acudido por parte del PSOE, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, el secretario de Estado de relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, y la portavoz del partido, Esther Peña. Por Sumar han asistido Urtasun, la jefa de Gabinete de la Vicepresidencia Segunda, Virginia Uzal, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, y la secretaria de Organización, Lara Hernández.

Reconocer lo antes posible el Estado de Palestina

Además de impulsar las medidas sociales del acuerdo de coalición, que no han detallado, el documento compartido habla de reconocer “lo antes posible” el Estado de Palestina, que el Gobierno podría aprobar el próximo martes. La televisión pública de Irlanda, uno de los países que ya ha mostrado abiertamente su intención de ir de la mano de España en el reconocimiento, adelantó hace unos días que las conversaciones entre ambos países para concretar un acuerdo sobre la fecha de la decisión apuntaban al 21 de mayo, justo a 48 horas de inicio de la campaña electoral de las europeas del 9-J.

En este sentido, ambas formaciones han compartido la necesidad de hacerlo cuanto antes y, además, de “impulsar las medidas necesarias para el fin de la barbarie cometida en Gaza”. Precisamente en una semana en la que entre los socios del Gobierno se ha abierto un nuevo frente a cuenta del posible atraque del buque 'Borkum'. En Sumar aseguran que ese barco, que tiene previsto este jueves repostar en el Puerto de Cartagena, lleva un cargamento de armas cuyo destino final es Israel, algo que niega la parte socialista del Ejecutivo.

Ambos partidos también han acordado “crear” un grupo de trabajo consensuado entre ambas formaciones para desarrollar medidas de regeneración democrática y “mantener los encuentros de la comisión de seguimiento de la coalición con una periodicidad de dos meses para seguir coordinando e impulsando la acción de Gobierno”.

lunes, 29 de abril de 2024

El castigo 'aleccionador' de MasterChef ante un problema de salud mental “manda un mensaje peligroso”(eldiario.es)

La actitud implacable del jurado contra una concursante que decidió abandonar al no encontrarse bien entronca con la arraigada creencia de que mostrarse vulnerable es signo de debilidad: “Traslada la idea de que es algo vergonzoso o incluso por lo que se puede recibir un perjuicio”, cree el psicólogo Jesús Linares

Marta Borraz
26 de abril de 2024 22:52hActualizado el 27/04/2024 22:48h


Un retrato casi perfecto de lo que no debe hacerse cuando alguien muestra que no es capaz de seguir, que no puede más. Es lo que casi un millón de espectadores pudieron ver en la última gala de MasterChef, el concurso de cocina de TVE, cuando Tamara, una de las participantes, decidió comunicar que abandonaba el talent ante la presión que sufría y las consecuencias que estaba teniendo para ella. Lejos de intentar comprenderla, los jueces reaccionaron duramente contra la decisión, sobre todo el cocinero Jordi Cruz, que, con actitud implacable, le acusó de haberle quitado la oportunidad a otra gente. “Muy bien, chao. Su delantal, su puerta”, le dijo indicándole el camino.

El vídeo ha dado la vuelta a la red social X (antes Twitter), donde acumula cientos de comentarios negativos hacia el jurado y hacia TVE por mostrar este tipo de conductas en la televisión pública. El momento ha abierto una conversación sobre la importancia de la salud mental, sobre cómo estas reacciones siguen nutriendo la idea cada vez menos aceptada pero muy arraigada de que parar y priorizarse cuando el cuerpo y la mente lo piden está mal. En este caso, además, con castigo de por medio.

Al debate ha entrado incluso la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha mostrado su apoyo a Tamara, y ha llegado hasta el Congreso de los Diputados, donde Sumar ha preguntado a la presidenta de RTVE si “vale la pena” gastar 400.000 euros por cada programa a cambio de “transmitir valores que incluyen el individualismo, la rivalidad o el desprecio por los problemas de salud de los concursantes”, entre otros.

“Me siento muy frustrada y no me apetece seguir en la misma dinámica en la que no estoy bien. Es más importante estar bien yo que decepcionaros a vosotros, con todo el cariño del mundo, lo lamento muchísimo”, explicó Tamara justificando su decisión. Tras los comentarios de los jueces y las despedidas, Jordi Cruz espetó: “Continuamos. Aquí no ha pasado absolutamente nada” y acto seguido el programa emitió la dura reacción de David, el concursante legionario terraplanista: “A eso se le llama yoísmo. Considero que nos ha faltado el respeto a todos”.

A última hora de este viernes, RTVE anunció la retirada del programa en RTVE Play, su plataforma de contenido y borró el vídeo emitido en sus redes sociales. “Lamentamos la emisión de un contenido que no debió suceder. La dirección ha reforzado los controles internos para evitar episodios similares. RTVE reitera su compromiso con la salud mental”, aseguró un comunicado del ente público distribuido en redes sociales. Según ha podido saber Vertele, la decisión se tomó después de que la productora del programa, Shine Iberia, y el juez Jordi Cruz evitaran pedir disculpas.

“Regenera el estigma”

La psicóloga Ascen Castillo, coordinadora del equipo Tu refugio psicología, cree que lo sucedido manda un mensaje “peligroso”: “En primer lugar, el de que está mal priorizarse y cuidarse. Se confunde el egoísmo con cuidar de una misma, cuando es todo lo contrario porque para poder vivir en sociedad y estar bien con los demás debemos hacerlo. El segundo mensaje que se transmite es que está mal flaquear, lo que da una imagen de que tenemos que poder con todo siempre y eso no es lo natural de los seres humanos. Aguantar no es lo más importante. Lo más importante es tener salud y paz mental”.

Las voces expertas consultadas ponen el foco en qué efectos tiene hacerlo ante una gran audiencia y delante del resto de compañeros. “No solo es que esté prohibido mostrar el malestar o la vulnerabilidad, sino que además te vamos a castigar por ello de forma aleccionadora. Se ejecuta una reprimenda en público en la que los jueces, en una posición de poder, en vez de interesarse genuinamente y ofrecer apoyo están diciendo: 'Si tienes un problema no solo no te vamos a ayudar, sino que te castigaremos'”, reflexiona el psiquiatra Camilo Vázquez Caubet, miembro de la Asociación madrileña de salud mental.

Ese castigo aleccionador, cree el psicólogo Jesús Linares, no solo se ejerce contra Tamara, sino que es colectivo. El también director del Máster de Psicología de Emergencias de la Universidad Europea considera que no solo MasterChef “perdió una oportunidad de reforzar” la conducta de la concursante como un símbolo de que está bien hablar de lo que nos pasa y “de arroparla y acompañarla”, sino que “regenera el estigma” asociado a la salud mental y hace que la gente “pueda aprender que es mejor no hablar, no pedir ayuda o no priorizar cómo se siente”. “Se traslada la idea de que es de débiles, algo vergonzoso o incluso algo por lo que se puede recibir un perjuicio”, añade.

Una incomprensión que redunda en mantener los malestares psicológicos en secreto y que aún es real a pesar de los avances y las grietas que se han ido abriendo en los últimos años. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya define la salud mental como “una parte fundamental de la salud” la vergüenza permanece y, de hecho, un fenómeno habitual y significativo es que “no hablamos con la misma naturalidad de ir al psicólogo que de ir al médico”. Aún así la situación ha ido cambiando, se ha roto el silencio y cada vez son más los referentes públicos –como los deportistas Simone Biles o Ricky Rubio– quienes hablan y ponen en primer plano su salud mental.

“No podemos con todo”

Si hay algún ámbito en el que se presentan más dificultades para mostrar el quiebre emocional es el del trabajo, coinciden los expertos. Camilo Vázquez, especializado en problemáticas laborales, cree que lo ocurrido en el plató de MasterChef no es casualidad. El experto piensa que el formato de entretenimiento del programa “está basado en la premisa de emular a los profesionales” de la cocina y, en ese sentido, la escena “representa algo que sucede mucho en el ámbito laboral”.

“Muchas veces se cae en la contradicción de tener un discurso favorable y comprensivo con la salud mental y luego, a la hora de la verdad, tener una actitud implacable cuando se está delante de una persona que sufre. Es una creencia que implica decir que tu salud mental es muy importante, pero que debe quedarse fuera una vez se cruza la puerta del centro de trabajo o, en este caso, del concurso. Y de ninguna manera se puede quedar fuera”, piensa Vázquez.

A los expertos la reacción de David, el concursante legionario que paradójicamente fue expulsado esa noche, les da qué pensar. Porque este tipo de creencias no solo se propagan de arriba hacia abajo, como podría ser el caso de los jueces hacia los concursantes o un jefe hacia un empleado, también se reproducen en horizontal. Esto es así, cree el psiquiatra, porque “vivimos en una cultura de la competición y la no atención a las vulnerabilidades en el ámbito laboral por el culto al trabajo y eso acaba normalizando este tipo de actitudes incluso entre compañeros”.

Más allá del trabajo, Ascen Castillo sostiene que, en general, todas las personas han aprendido que “mostrarse vulnerables públicamente es una debilidad”, a pesar de que “es una realidad compartida por todos los seres humanos: no podemos con todo, no siempre nos sentimos bien”. Aún así, cree que hay quienes “pueden tener mucho miedo a conectar con su propia vulnerabilidad” y desde ahí “castigan que otros la muestren”.

Para Vázquez esto tiene mucho que ver con la “cultura patriarcal”, en la que “lo que más se valora son esos atributos de supuesta autonomía y fortaleza frente a la empatía, la vulnerabilidad o los cuidados”. Una “fantasía masculina”, lo califica, en la que se piensa que “nunca vamos a necesitar parar o requerir apoyo” a pesar de que todas las personas, en algún momento de nuestras vidas, vamos a estar en ese punto.

Fuente:El castigo 'aleccionador' de MasterChef ante un problema de salud mental "manda un mensaje peligroso" (eldiario.es)