domingo, 7 de agosto de 2016

Miniserie “Marx ha vuelto”

Miniserie “Marx ha vuelto”



Esta miniserie divulgativa de IPS (Instituto del Pensamiento Socialista) ofrece en un formato de ficción ameno y actual las ideas principales del trabajo del intelectual prusiano.


 




 


Se extiende la precariedad en el empleo y en el desempleo

Se extiende la precariedad en el empleo y en el desempleo

UGT | martes, 2 de agosto de 2016
​Los datos de paro publicados hoy, correspondientes al mes de julio, muestran una disminución de 83.993 parados respecto al mes de junio, situando el número total de desempleados en 3.683.061. Para UGT, estos datos reflejan la estacionalidad en el desempleo, marcado claramente por la temporalidad y la precariedad, ya que nueve de cada diez contratos son temporales y cuatro de cada diez indefinidos son a tiempo parcial. El sindicato considera imprescindible derogar las reformas laborales de 2010 y 2012 y apostar por un plan de choque dirigido a generar empleos de calidad, a reducir el desempleo de larga duración, a acabar con la precariedad y parcialidad involuntaria y a incrementar la protección a los desempleados. 

El Servicio Público de Empleo Estatal ha publicado hoy los datos correspondientes al paro registrado en el mes de julio de 2016, que se ha situado en 3.683.061 personas, es decir, 83.993 parados registrados menos que en el mes de junio y 363.215 menos que en julio de 2015, lo que supone una reducción mensual de 2,2% y una reducción interanual de 9,0%. En términos desestacionalizados, el paro se ha reducido en 48.573 personas.

Por sexos, el desempleo masculino ha bajado en un 2,94% en el mes y el desempleo femenino ha bajado en un 1,67%, lo que deja en 1.616.721 hombres y 2.066.340 mujeres el paro registrado.
Por tramos de edad, el desempleo se reduce entre los menores de 25 años en 12.881 personas, un 4,29% menos que en junio, mientras baja en 71.112 el paro de 25 años y más, un 2,05%.

Por sectores, el desempleo ha bajado en 51.275 personas en los servicios, seguido de construcción, con 10.220 desempleados menos, industria, con 10.049 personas desempleadas menos.

La Comunidad que mayor reducción presenta es Andalucía, con 23.651 parados menos, seguida de Galicia, con un descenso de 11.863 personas, y Cataluña, que presenta una reducción de 9.044 personas.

Respecto a los contratos formalizados en el mes, han sido en total 1.816.271 contratos, lo que representa 20.558 más que en julio de 2015, un 1,14%. Los contratos temporales suponen el 92,44% del total y, de ellos, el 34,91% son a tiempo parcial. Los contratos indefinidos (88.396 indefinidos iniciales y 48.994 conversiones) son el 7,56%% de los contratos realizados en el mes. Además, entre los indefinidos el 58,80% son a tiempo completo.

Los afiliados a la Seguridad Social han aumentado en 84.721, un 0,48% respecto al mes de junio   % y alcanza los 17.844.992 afiliados.

La cobertura por desempleo en el mes de junio ha alcanzado a 1.955.493 beneficiarios, con un descenso respecto a junio de 2015 del 9,5%. En el mes de junio de 2015 supuso un 55,72%, es decir, 2.160.397 beneficiarios. El gasto total ha sido de 1.450,7 millones de euros, un 9,8% menos que el mismo mes del año anterior.

La cuantía media de la prestación durante el mes de junio ha bajado a 780,5 euros, un descenso de 0,6% respecto a junio de 2015. Es decir, menos cobertura, menos beneficiarios y menor nivel de prestación.

Conclusiones

La reducción del desempleo se centra en actividades estacionales, como lo demuestra la elevada temporalidad y la concentración territorial y sectorial del descenso en el número de desempleados. Junto a ello, la contratación a tiempo parcial también refleja la elevada precariedad del mercado de trabajo.

Esta precariedad quedó también constatada en los datos de la Encuesta de Población Activa que se conocieron el jueves pasado: la tasa de temporalidad creció hasta el 25,7% de los asalariados en el II trimestre y la parcialidad involuntaria alcanza en ese trimestre al 60,4% de los trabajadores a tiempo parcial.
La reforma laboral y sus secuelas, así como las políticas de empleo ineficaces, más basadas en la reducción de costes por la vía de la devaluación salarial y de las bonificaciones de cotizaciones sociales, que en la mejora de la empleabilidad de los desempleados, está teniendo como resultado la extensión de la precariedad y de la desigualdad en el mercado de trabajo, y el incremento de la pobreza laboral. Y favoreciendo esta desigualdad y pobreza, se encuentra también la evolución de la cobertura de la protección por desempleo.

La recuperación económica debería venir acompañada de políticas dirigidas al cambio de modelo productivo, que permitan a nuestro país consolidar un crecimiento estable, favoreciendo un mayor peso del sector industrial, que se ha demostrado fundamental para superar situaciones de crisis, y que es además el sector más importante de cara a la exportación, a la inversión en innovación y a los incrementos de productividad. Además, es el sector donde se genera más calidad en la ocupación.

Y es precisa un plan de choque dirigido a generar empleos de calidad, a reducir el desempleo de larga duración, a acabar con la precariedad y parcialidad involuntaria y a incrementar la protección a los desempleados. Para lo cual es necesario apostar por la modernización de los servicios públicos de empleo, reforzando su papel de intermediadores y garantizando una atención personalizada de las personas en situación de desempleo.

Para UGT es fundamental que la recuperación económica se traslade a las personas, reduciendo la enorme desigualdad y la pobreza generadas por las políticas de austeridad, lo que requiere más empleo y de mejor calidad, con condiciones laborales dignas y con políticas salariales que permitan la recuperación del poder adquisitivo perdido durante la crisis.

No se puede confiar el crecimiento en un modelo basado en actividades de bajo valor añadido, bajas cualificaciones y bajos salarios. Es necesario cambiar el modelo productivo hacia un modelo que permita un crecimiento sostenido y estable y unas condiciones laborales y salariales dignas.
                                   Cristina Antoñanzas, Vicesecretaria General de UGT


Enviado por:

Jose Eduardo Bocanegra Carreño.
SºACCION SINDICAL ESTATAL UGT CASESA- PAÍS VALENCIÁ.

UGT reclama una auténtica regulación en materia de Justicia Gratuita y revertir los derechos de los ciudadanos en este aspecto

UGT reclama una auténtica regulación en materia de Justicia Gratuita y revertir los derechos de los ciudadanos en este aspecto

UGT | viernes, 29 de julio de 2016
 
​ UGT valora que el Tribunal Constitucional haya declarado contrarias a la Constitución las tasas judiciales que debían abonar las personas jurídicas en determinados ámbitos jurisdiccionales. El sindicato ya denunció desde el principio que la Ley de Tasas se configuró como una barrera al derecho fundamental de los ciudadanos al acceso a la Justicia, en tiempo de crisis cuando la vulneración de los derechos ha sido más grave.

La sentencia, consecuencia de un recurso que interpuso el Partido Socialista, se ha adoptado por unanimidad de todos los Magistrados, por vulnerar el derecho a la tutela judicial efectiva.
En concreto se anulan las cuotas fijas de 200 euros para interponer el recurso contencioso-administrativo abreviado, la de 350 euros para interponer el recurso contencioso-administrativo ordinario y la de 800 euros para promover recurso de apelación así como la de 1.200 euros para los recursos de casación y extraordinario por infracción procesal en el orden civil y las tasas para el recurso de suplicación y el de casación, en cualquiera de sus modalidades. 

También ha sido declarado inconstitucional el artículo 7.2 de la norma (Ley 10/2012, de 20 de noviembre, por la que se regulan determinadas tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses) que impone una cuota variable cuya cuantía será la que resulte de aplicar al valor económico del litigio, el tipo de gravamen que corresponda, según la siguiente escala: de 0 a 1.000.000 euros, 0,5%; el resto, un tipo porcentual del 0,25; con un máximo variable de 10.000 euros.
Según el Tribunal Constitucional, el establecimiento de tasas para el ejercicio de acciones judiciales en los órdenes civil, contencioso-administrativo y social no vulnera, en sí mismo, el derecho fundamental de los ciudadanos a la tutela judicial efectiva, no incumple el mandato de sometimiento de la Administración al control judicial ni tampoco el principio de gratuidad de la Justicia, pero en su determinación han sido excesivas y desproporcionadas.

En cuanto a las tasas exigidas para la interposición de recursos, y por lo tanto, para reclamar en segunda instancia, el Tribunal Constitucional se limita a señalar que es legítimo fijarlas en cuantías superiores a las de la primera instancia y que su recaudación no es suficiente para cubrir los costes generados por la segunda instancia. 

UGT ya había pedido la desaparición de las Tasas Judiciales en el orden social y en otros órdenes jurisdiccionales, como por ejemplo en el civil, en relación con los procedimientos relativo a la vivienda, así como en el ámbito concursal en relación con los créditos de los trabajadores. El sindicato denunció desde el principio que la Ley de Tasas se había configurado como una barrera al derecho fundamental de los ciudadanos al acceso a la Justicia en tiempo de crisis, cuando la vulneración de los derechos ha sido más grave y viene pidiendo la eliminación de las tasas judiciales, desde su aprobación en el año 2012, cuando se integró en la plataforma: “justicia para todos”. 

UGT reclama una auténtica regulación en materia de Justicia Gratuita, y revertir los derechos de los ciudadanos en este aspecto.

Enviado por : 

Jose Eduardo Bocanegra Carreño.
SºACCION SINDICAL ESTATAL UGT CASESA-PAIS VALENCIÁ

DOSSIER DE PRENSA: MÁS DE 40 AÑOS AL SERVICIO DE LA SEGURIDAD Y LA SALUD LABORAL



Jose Eduardo Bocanegra Carreño. 
SºACCION SINDICAL ESTATAL UGT CASESA-PAIS VALENCIÁ

Boletín Sector Estatal de Seguridad y Servicios Auxiliares - Agosto 2016‏


¿Qué hay detrás del “caso Echenique”?

Vivimos en una sociedad hipócrita, que se lanza a defender súbitamente unos derechos laborales cuyo ejercicio, por otra parte y en la práctica, se está negando por acción u omisión a todo un colectivo de personas como son las que realizan un trabajo en el ámbito doméstico, un trabajo fundamentalmente feminizado y realizado por población migrante.
 
GUE/NGL (CC)
Juan Luis del Pozo | El Salmón Contracorriente | 6 de agosto de 2016

Hace poco más de una semana el foco mediático se asentaba sobre una figura bastante desconocida y a la cual no suele dedicarse demasiada atención. El Secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, como muchas personas dependientes que precisan ayuda para realizar las tareas de la vida cotidiana, había contado durante un tiempo con los servicios de un asistente personal durante una hora al día. El “escándalo” surgió al conocerse que, por un lado, los servicios se habían prestado sin mediar contrato entre ambas partes y, por otro, que durante algunos meses no se habían ingresado las correspondientes cotizaciones a la seguridad social.
Algunas opiniones se han expresado en el sentido de señalar que ambas partes, empleador y empleado, deberían haber firmado un contrato laboral, recayendo por tanto la obligación de cotizar sobre el empleador (la cotización del empleado en estos casos es muy pequeña). No obstante, Pablo Echenique, en las explicaciones que ofreció inicialmente, manifestó que su asistente personal estaba dado de alta como trabajador por cuenta propia y, por tanto, pagaba sus propias cotizaciones al régimen de trabajadores autónomos.
Más que juzgar la conducta de Echenique, y a pesar de que sus explicaciones parecen confusas y poco convincentes, a través de las siguientes líneas me gustaría trasladar al lector o lectora la idea de que al acercarnos al trabajo doméstico y la asistencia a personas dependientes nos encontramos ante todo con una realidad compleja cuyo análisis debe ser abordado teniendo en cuenta el marco en el cual se desarrollan estas actividades.

La asistencia a personas dependientes y el trabajo en el hogar como terreno propicio a la informalidad

Como punto de partida debemos tener en cuenta que cuando hablamos del trabajo que se realiza en el ámbito doméstico hablamos de trabajo infravalorado, precario y escasamente regulado, ya sea éste realizado por personas que atienden a dependientes o realizan tareas domésticas en general.
La figura del asistente personal no aparece como tal contemplada en la legislación, sino que se engloba dentro de la regulación de los empleados del hogar. No obstante, la puesta en marcha de la Ley de Dependencia supuso un hito importante dentro de la atención específica a personas dependientes.
Esta Ley, sin embargo, además de no contar con unos medios adecuados de financiación, ha sufrido importantes impactos como consecuencia de la aplicación de los planes de ajuste de la pasada legislatura, mostrando una vez más que para los gobiernos garantizar la igualdad y la atención a aquellas personas que de una u otra manera pueden sufrir algún tipo de exclusión es algo secundario que se deja al albur de la coyuntura económica.
Así sin ir más lejos, en el marco de los recortes, el gobierno del Partido Popular eliminó la cotización a la seguridad social que realizaba el Estado en nombre de las personas que asumían las tareas de cuidados en el hogar, principalmente mujeres. Es decir, considerando que, en una parte importante de los casos, las referidas tareas de cuidados eran asumidas por familiares sin ningún tipo de contraprestación, la Ley, además de establecer una serie de ayudas a la dependencia, había determinado la obligación de que el estado cotizara a la seguridad social por dichas personas cuidadoras. Esta obligación fue, sin embargo, posteriormente suprimida.
Hechas estas primeras consideraciones, hay que señalar que la casuística que nos podemos encontrar dentro del sector del trabajo doméstico y la asistencia es de lo más variada, dándonos una idea de la complejidad de este tipo de relaciones o prestaciones de servicios:
1) La cuestión de las retribuciones y los salarios resulta, desde luego, fundamental. Las obligaciones que establece la ley a veces son difíciles de asumir tanto por la parte empleadora como por la de la persona que presta sus servicios.
Así, en el ámbito de la discapacidad, debe quedarnos claro que hay muchas personas en situación de dependencia que no han tenido oportunidad de cursar estudios y mucho menos de trabajar, cobrando pensiones no contributivas de bajo importe. Los gastos a los que hay que hacer frente, en tanto mayor sea el grado de dependencia, son elevados y difícilmente asumibles, incluso en aquellos casos que afectan a personas que cuentan con recursos.
En el otro lado, las personas que prestan servicios en el hogar familiar se ven determinados en muchas ocasiones por la precariedad de sus salarios. Así, en la práctica no nos será difícil encontrar situaciones en las cuales la persona empleada ha preferido no formalizar la relación laboral debido a que esto implica dejar de percibir otras prestaciones o puede suponer una merma de sus ingresos por otros motivos.
Evidentemente pueden darse situaciones de abuso tanto por una parte como por la otra que no defendemos, pero al mismo tiempo hay que reconocer que nos encontrarnos en un círculo vicioso que favorece el desarrollo de la economía sumergida.
2) Los incentivos para cotizar, por otra parte, no son desde luego muy potentes. Las cantidades y los periodos de cotización con frecuencia no suelen ser suficientes para generar derecho a pensión, y podemos encontrar también fácilmente casos de personas que han desarrollado toda su labor profesional en el servicio doméstico y se encuentran con una pensión al concluir su período activo que apenas les permite cubrir sus necesidades básicas.
3) Finalmente, debemos tener en cuenta que en este tipo de trabajos se establecen relaciones de confianza que van más allá de la propia prestación de servicios. Son tareas muy delicadas, no es fácil encontrar a personas que tengan la formación y capacitación para llevarlas a cabo, y esta circunstancia puede llevar a las partes a adoptar cierta “flexibilidad”.
Esta es la realidad, aunque a algunas personas les parezca escandalosa. Y ésta es la lamentable situación en la que viven y trabajan muchas personas. Una situación que tristemente no ha despertado interés hasta que no se ha visto implicado un personaje público.

Hipocresía y toque de atención

Vivimos en una sociedad hipócrita, que se lanza a defender súbitamente unos derechos laborales cuyo ejercicio, por otra parte y en la práctica, se está negando por acción u omisión a todo un colectivo de personas como son las que realizan un trabajo en el ámbito doméstico, un trabajo fundamentalmente feminizado y realizado por población migrante. Eso por no hablar del derecho de las personas con discapacidad a llevar una vida digna e independiente, tema del cual apenas se ha hablado y no ha generado el mismo interés en artículos, debates y tertulias.
Por otro lado, y en lo que respecta a la polémica generada en torno a Pablo Echenique, al margen de que éste deba asumir la responsabilidad que proceda, pensamos que estos hechos deberían hacernos reflexionar acerca de la pobre contribución que se ha realizado por parte de las personas con más presencia pública y mediática de cara a que la ciudadanía conozca esta problemática, y en beneficio de la valoración y visibilización del trabajo doméstico y de cuidados. Al margen de gestos simbólicos y de alguna que otra excepción puntual, el sólido trabajo de movimientos y colectivos en la denuncia de la situación no se ha visto reflejado convenientemente en agendas mediáticas y políticas a lo largo de este período en el cual parecía haberse abierto una ventana de oportunidad para abrir brechas el discurso dominante.
En este sentido, muchas personas quisimos ver en Podemos (y no solamente en Podemos) una herramienta y un altavoz para incluir en el debate público cuestiones como la economía de los cuidados, el feminismo, el ecologismo, y poner de manifiesto que existen modelos de convivir y generar riqueza alternativos que ponen el foco en las necesidades de las personas. La forma en que se ha desarrollado el “escándalo Echenique” parece mostrar que seguimos actuando a la defensiva en lugar de llevar la iniciativa, y que hasta ahora han pesado más los fríos cálculos electorales y mantener una posición que no levante sospechas que la determinación a la hora de denunciar injusticias y plantear alternativas.
Esperemos que el nuevo ciclo que se abre ante nosotras suponga un cambio que de vida al movimiento y nos haga recuperar la ilusión.

Fuente : http://iniciativadebate.org/2016/08/07/que-hay-detras-del-caso-echenique/